Boda en Pazo da Touza: una boda destino en Galicia.

Hoy te invito a descubrir a Stephania y Alberto, y su boda en Pazo da Touza: una boda destino en Galicia. Sí, una boda destino, ya que ellos viven en Irlanda, pero para casarse tenían claro que querían volver a Galicia.

Alberto es gallego y Stephania, con raíces venezolanas, lleva también muchos años haciendo de Galicia su casa. Así que su boda terminó siendo una buena excusa —de las mejores, diría yo— para reunir aquí a familia y amigos que llegaban desde distintos lugares.

El 24 de julio de 2026 celebraron su boda en Nigrán. La ceremonia fue en el Templo Votivo del Mar, en Panxón, y después nos fuimos a Pazo da Touza para continuar la celebración.

Después de tantos meses organizando todo con ellos desde la distancia, por fin llegó ese día. El gran día.

Una mañana rodeada de familia en Pazo da Touza

La mañana empezó con Stephania preparándose acompañada de su familia y sus amigas. Maquillaje, peluquería, alguna copa mientras se arreglaban y ese pequeño caos previo a una boda que también forma parte del día.

Entre todas las personas que estaban allí, había dos especialmente importantes para ella: sus abuelas. Y una de ellas había hecho un viaje muy especial para poder estar allí.

Había conseguido llegar desde Venezuela para asistir a la boda, a pesar de las dificultades que surgieron a raíz del terremoto. Después de toda la incertidumbre, finalmente estaba allí.

Y hay unas fotos (Yago Iglesias) que me encantan precisamente por lo sencillas que son: sus abuelas ayudando a Stephania a ponerse el vestido.

No hacía falta preparar ningún momento especial. Ya estaba sucediendo.

Stephania llevó un vestido de Sposanovias, con una falda ligera y un velo largo, y Marta Saiz se encargó del maquillaje y la peluquería.

Y estaba, sencillamente, PRECIOSA.

Mientras tanto, Alberto también terminaba sus preparativos, con su traje de Deim vigo y rodeado de su familia antes de poner rumbo a Panxón.

Nos vamos a Panxón

La ceremonia religiosa se celebró en el Templo Votivo del Mar, un espacio que además de tener un gran significado para Alberto, tiene muchísima personalidad por sí mismo. Así que para la decoración floral quisimos acompañarlo sin competir con él.

La entrada quedó enmarcada por dos grandes torres con vegetación y flores blancas, añadiendo toques de rosa y azul. Los mismos tonos aparecían también en el ramo de Stephania y en otros detalles de la boda.

El resultado era fresco, romántico y luminoso. Y esa fue precisamente la línea que mantuvimos después en Pazo da Touza.

Tras la ceremonia, Stephania y Alberto salieron ya casados entre abrazos, fotos y felicitaciones. Y de allí, rumbo al pazo.

Una boda destino en Pazo da Touza

Después de la ceremonia, la celebración continuó en Pazo da Touza, en Nigrán.

Para las mesas elegimos centros florales bajos y orgánicos, siguiendo la misma gama de blancos, rosas y pequeños acentos azules que habíamos utilizado durante la ceremonia.

Queríamos que hubiese flores, sí, pero también que los invitados pudiesen verse, hablar y estar cómodos durante la comida. Y después estaban todos esos detalles que hacían que la decoración fuese realmente ellos.

Porque personalizar una boda no consiste en poner las iniciales de los novios en veinte sitios. A veces está en cosas mucho más sencillas.

Mesas que hablaban de lugares y recuerdos.

En lugar de limitarse a una numeración, las mesas estaban relacionadas con diferentes lugares y acompañadas por fotografías antiguas de ellos. Praia de Aldán, Playa de los Guíos, Praia de Nerga

Era una forma sencilla de ir dejando pequeños pedazos de su historia por el salón.

Los marcasitios también seguían esa idea de cuidar los detalles sin llenar las mesas de cosas: lazos azul claro personalizados con el nombre de cada invitado y la fecha de la boda, anudados a las copas.

Pequeños elementos que hacían que, al sentarte, hubiese algo que mirar, reconocer o comentar.

Y junto a las flores esperaba otro de mis elementos favoritos de esta boda…
Un periódico para cotillear un poquito.

Creamos un periódico personalizado para la boda y creo que fue una de las partes más divertidas. La idea era que no fuese simplemente otra pieza de papelería bonita. Queríamos que los invitados lo leyesen.

Así que mezclamos la historia de la pareja y de sus familias con contenido bastante menos serio.

Había fotografías e historias de bodas anteriores de la familia, datos sobre ellos, horóscopo de la boda, normas no escritas, anuncios ficticios e información sobre los distintos rincones que los invitados podían encontrar durante la celebración.

Un poco de emoción, un poco de cotilleo familiar y un poco de cachondeo.
Mucho más ellos.

Una boda pensada también para disfrutarla

Durante los aperitivos fueron apareciendo otras pequeñas sorpresas.

SP Retratos estuvo realizando ilustraciones en directo de los invitados. Poco a poco, las acuarelas fueron llenando uno de los rincones del pazo y cada pareja podía llevarse después un recuerdo completamente diferente de la boda.

También hubo coctelería de Único, con bebidas personalizadas, ¡además de riquísimas!

Y algún que otro rinconcito para descansar y pasar el rato, cómo un rincón de firmas con Polaroid donde los invitados podían dejar inmortalizado el momento con dedicatorias para los novios.

Esa era también una parte importante del planteamiento de la boda: no diseñar cosas simplemente para que estuviesen bonitas, sino crear rincones que los invitados realmente quisieran utilizar.

Y cuando cayó la noche…

La boda fue cambiando poco a poco.

Uno de los espacios que más se transformó fue el photocall floral. Reutilizamos las torres florales de la ceremonia y añadimos un neón con la frase: “Si es contigo, mejor”.

Con el cambio de iluminación, aquel rincón romántico y luminoso del día se convirtió en un espacio completamente diferente para la noche.

Y antes de abrir el baile… bingo musical y después sí: llegó el momento de olvidarse de horarios, decisiones y meses de preparativos. Para eso habíamos hecho todo lo anterior.

Organizar una boda destino en Galicia cuando vives fuera

Hay una parte de la historia de Stephania y Alberto que quiero contar porque sé que muchas parejas que llegan hasta mi web están precisamente en esta situación:

vivís fuera, pero queréis casaros en Galicia.

Para algunos relativamente sencillo y para otros un agobio lleno de caos.
Presupuestos, las visitas que a veces no podéis hacer, horarios para hablar
con proveedores, las decisiones pendientes, los familiares que preguntan cosas
y esa maravillosa colección de mensajes de WhatsApp que empieza con: “Una
cosita de la boda…”

Con Stephania y Alberto trabajamos durante meses precisamente con esa distancia de por medio.

Mi papel como wedding planner en Pontevedra fue acompañarlos durante la organización, darles tranquilidad, coordinar todo lo que estaba sucediendo aquí y conseguir que las decisiones que habían ido tomando tuviesen sentido juntas cuando llegara el 24 de julio.

No se trataba de decidir por ellos.

Se trataba de que no tuviesen que estar físicamente en Galicia para controlar personalmente cada paso. Y, sobre todo, de que cuando por fin llegasen pudiesen dedicarse a lo importante: casarse, reencontrarse con su gente y disfrutar.

Que parece fácil hasta que estás a tres días de tu boda contestando un mensaje sobre dónde tiene que colocarse una mesa.

Al final, de eso iba esta boda

Podría contar muchas más cosas de la boda de Stephania y Alberto en Pazo da Touza.

Las flores, los colores, las ilustraciones, el periódico, los cócteles, el photocall, el Mustang rojo…

Pero creo que esta boda se entiende mucho mejor pensando en quiénes estaban allí

Una pareja que vive en Irlanda decidió volver a Galicia para casarse.

Una abuela pudo viajar desde Venezuela y acabar aquella mañana ayudando a su nieta a vestirse.

Familiares y amigos que viven a kilómetros de distancia terminaron compartiendo mesa en un día lleno de magia.

Y entre medias hubo flores, periódicos que cotillear, retratos, cócteles, música y bastante fiesta. Pero, sobre todo, hubo algo tan sencillo como difícil de conseguir cuando la vida te lleva a vivir lejos: estar todos juntos en el mismo lugar.

Así fue la boda de Stephania y Alberto. Y qué gusto haber podido acompañarlos hasta allí.

Proveedores de la boda:
Wedding planner y diseño: Alba Villar — La Magia Perfecta | @lamagiaperfecta
Ubicaciones: Pazo da Touza y Templo votivo del mar | @pazodatouza @nuriacerverachefs
Fotografía: Yago Iglesias | @yago_iglesias
Vídeo: Manu Martínez | @manu_martinez_audiovisual
Maquillaje y peluquería: Marta Saiz | @martasaizmakeup
Vestido de novia: Sposa novias Vigo | @sposanovias
Traje: Deim | @deim_vigo
Floristería: Susiflor Invernaderos | @susiflor.invernaderos
Música de la ceremonia: Insieme | @grupoinsieme
Coctelería: Único | @unico_cocteleria_eventos
Live art: Sandra Parguiña – SP Retratos | @sp.retratos
DJ: Álex — Tocata DJ | @tocata_djs
Coche: Mustang rojo | @mustangevents66

Si vivís fuera y queréis casaros en Galicia

Organizar una boda destino en Galicia desde otro país no significa que tengáis que pasar meses intentando controlarlo todo a distancia.

Podéis seguir tomando las decisiones y haciendo vuestra la boda sin cargar también con toda la parte de planificación, proveedores, diseño, logística y coordinación.

Como wedding planner en Pontevedra, acompaño a parejas que quieren casarse en Galicia y necesitan precisamente eso: tener aquí a alguien que conozca su boda, sepa qué toca en cada momento y les permita disfrutar un poquito más del camino.

Porque si hay algo que tengo claro después de organizar bodas es que la tranquilidad no se improvisa, se planifica.

Y bastante tenéis ya con decidir quién se sienta con quién… jajaja

Te dejo con algunos Consejos para una boda destino en Galicia.

Y si estáspensando “yo quiero disfrutar y no estar pendiente de todo esto”— podéis escribirme y contarme un poquito sobre vosotros, vuestra fecha y cómo imagináis la boda.
Yo estaré encantada de conoceros, saber en qué punto estáis y ver si puedo acompañaros en todo el proceso. Podéis consultar mi agenda y contactar conmigo aquí:

Y si todavía estáis en fase de mirar, guardar ideas y cotillear bodas ajenas (que también es una parte estupenda del proceso), nos vemos en Instagram.

Nos leemos en el siguiente artículo🤍